Hace 25 años Rosario tuvo un robo del estilo "La casa de papel"

Provinciales 14 de febrero de 2018 Por
El robo al Tesoro Regional de Rosario ocurrió en diciembre de 1992. El botín rondó los 30 millones de pesos (o dólares) en billetes de 500 mil australes.
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En los primeros capítulos de La Casa de Papel, los protagonistas subrayan cuál sería su arma más poderosa durante y después del robo a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de Madrid (lugar dónde se fabrican los billetes europeos): el apoyo de la opinión pública. El robo es millonario pero no afecta a ningún ciudadano de manera directa. Hace poco más de 25 años sucedió una historia similar en Rosario.

El robo al Tesoro Regional de Rosario ocurrió en diciembre de 1992. El botín rondó los 30 millones de pesos (o dólares) en billetes de 500 mil australes. No hubo ningún herido, tampoco hubo personas directamente damnificadas (sí indirectamente, ya que el robo fue al Estado). No fue tanta la cantidad de dinero, no se acerca a los 2.400 millones de euros que El Profesor y los suyos intentan robar en la ficción, pero el impacto del robo fue lo suficientemente fuerte como para apresurar la puesta en funcionamiento de la convertibilidad.

“Es uno de los casos policiales más fascinantes de la historia Argentina”, comentó Hernán Lascano, periodista que por aquellos días siguió de cerca el fraude, en una entrevista que el programa Hoja De Ruta (Sí 98.9) le realizó al cumplirse los 25 años de aquel mítico robo.

“En un cuento de Sherlock Holmes un fiscal describe como ‘banda’ al grupo de ladrones. Estos lo interrumpen y le dicen ‘¿Cómo banda? Nosotros somos un equipo de trabajo’. A las personas que hicieron esto en Rosario les cabe esta misma descripción por lo detallistas que fueron”, remarcó Lascano.

La calurosa mañana del 22 de diciembre de 1992 Norberto Schiavetti, jefe del Tesoro Regional Rosario que funcionaba dentro del Banco Santa Fe, recibió un fax encriptado. En el texto se indicaba que tres portavalores del Banco Central iban a llegar al día siguiente en avión desde Buenos Aires para llevarse trece sacas (bolsas) de dinero. “La reacción de Schiavetti fue llamar a la sede porteña del Banco Central y la persona que atiende, de apellido Fandiño, le ratifica la orden de llevar el dinero al aeropueto de Fisherton al día siguiente para completar la transferencia”, detalló Lascano.

El 23 a la mañana tres funcionario del Tesoro Regional se trasladaron hasta el aeropuerto para hacer el intercambio con los supuestos funcionarios porteños. Los nombres de estos eran los mismos que habían aparecido en el fax del día anterior. Para Schiavetti, que luego sería procesado como sospechoso, todo marchaba según el protocolo.

Si bien no era una transacción habitual, durante todo aquel año el Banco Central había ido cambiando gradualmente los australes por los nuevos pesos. La convertibilidad era ley y los billetes, de a poco, iban cambiando. Este tema, y el atraco en general, se encuentran narrados en la serie argentina Balas Perdidas dirigida por el rosarino Hugo Grosso y protagonizada por Luís Machín.

Hubo una comunicación encriptada, hubo un llamado de verificación y todo lo que sucedía coincidía con el plan de aquella comunicación: papeles, credenciales, cartas, firmas. Nada llamaba la atención, todo se daba según lo indicado. “Eso habla del nivel de sofisticación del grupo de trabajo –comentó Lascano-, que además, cuando ya tenía todo el dinero, tuvo un problema con el avión que tenían que tomar pero no alteró el plan”. El avión de Austral al que debían subir tuvo un problema en el tren de aterrizaje y el equipo de ladrones tuvo tiempo -y recursos- para contratar un par de avionetas privadas y así poder huir de la ciudad.

Esa misma tarde Schiavetti volvió a llamar a la sede de Buenos Aires. “Despegaron esta mañana desde el aeropuerto de Fisherton las 13 sacas solicitadas”, informó Schiavetti a su superior que, algo curioso por la información que recibía, respondió: “¿De que transacción está hablando?”.

Las lineas y los faxes de ambos edificios habían sido intervenidas y desviadas por el grupo de ladrones. Desde ambos lados del teléfono imaginaron lo mismo. Había 30 millones de dólares menos en el país y ellos eran los responsables.

Además de la lógica investigación sobre el caso, este robo aceleró el proceso de cambio de moneda en el país. El austral, entendieron, debía ser sacado de circulación cuanto antes para ayudar a la investigación: si los ladrones decidían gastar, depositar o cambiar semejante cantidad de dinero el Banco Central lo detectaría o, si preferían guardarlo para no llamar la atención de los organismos oficiales, iban a quedarse sin nada ante el inminente cambio de moneda.

Faltan menos de dos meses para que los enmascarados que entraron la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre reaparezcan en pantalla y podamos saber que destino les escribieron los guionistas. A quienes robaron australes hace 25 años la policía los pudo atrapar gracias una charla íntima que uno de los ladrones tubo con un líder religioso en la previa del atraco.

Fuente: Rosario Plus